Una Medellín a la altura de sus sueños

Nuestra apuesta es sencilla. En contra de las formas nocivas en que se acostumbra hacer política en Medellín, en contra del clientelismo, de las prebendas, de la defensa de intereses particulares, del ocultamiento cuando no de la mentira, en contra de la politiquería, nosotros le apostamos a la honradez, a la transparencia, a la defensa de lo público a partir de la atención a las personas más vulnerables. Y escribo en plural, utilizando ese nosotros que podría incluir a sólo dos personas, pero hablo en representación de ese sueño que es Compromiso Ciudadano, y del sector de la ciudadanía que con su trabajo poco a poco ha ido transformando a Medellín conforme a nuestras esperanzas. Y debo advertir de entrada que me cuido de esa cierta soberbia que se nos atribuye. Ahí están nuestros logros para hablar por nosotros.


La administración de Sergio Fajardo ha hecho pasar a Medellín de esa ciudad avergonzada de sus problemas, a una ciudad que respondiendo a esas vergüenzas construye grandes orgullos. “Medellín la más educada” no indica una meta incierta, a largo plazo, sino un camino por medio del cual esta ciudad resolverá y está resolviendo sus problemas más urgentes. Conforme con nuestro plan inicial, la alcaldía ha defendido un modelo de desarrollo fundamentado en la justicia social, el desarrollo económico y la seguridad a través de la escuela. Y en este punto no sólo hablamos de la cobertura que en educación básica ha alcanzado más del 100%, ni de los logros en deserción educativa, con índices que han disminuido de cerca del 6% al 3%, ni de los más de 450 mil millones invertidos en educación, ni de la intervención en el 91% de las plantas físicas de las instituciones educativas de Medellín, ni de la construcción de cinco parques bibliotecas, en fin, no sólo hablamos de todas esas conquistas –nos saltamos ese largo etcétera– sino que hablamos de todo lo que esas obras y esos logros implican. Gracias a las políticas de “Medellín las más educada” se ha ido transformando el panorama de la ciudad en los más distintos campos: en lo que se refiere a seguridad se ha alcanzado el menor número de muertos por cada 100 mil habitantes de las tres últimas décadas, al mismo tiempo que en el último año el 91% de la población no ha sido víctima de ningún delito y se califica la seguridad de la ciudad, en una escala de 1 a 5 con 4. En el tema de la pobreza y la generación de ingresos si bien siguen persistiendo problemas de una magnitud insoslayable, se comienzan a tener frutos la política del emprendimiento, sobre todo en lo que se refiere al cambio de mentalidad en la vocación económica de la ciudad, centrada en los servicios y la producción de productos con valor agregado a través de la innovación intelectual y tecnológica, con incidencia en procesos locales sin perder el horizonte internacional; además cabe indicar que por la vía de mayor capacitación los ciudadanos incrementan sus ingresos: mientras una persona en edad laboral sin educación secundaria recibe en promedio menos de un salario mínimo, una persona con el bachillerato consigue alrededor de 1.6 salarios mínimos, para no decir que un profesional recibe en promedio 4.7 salarios mínimos; prueba de estar trabajando en este sentido es el crecimiento del ITM, y la municipalización del Pascual Bravo y del Colegio Mayor. Y podríamos extendernos en otros objetivos cumplidos, en cultura, en movilidad e infraestructura, pero nos detenemos aquí. La realidad de la ciudad y su perspectiva de futuro son más elocuentes que nuestras palabras.

 
Desde el concejo podemos decir que hemos cumplido. La asistencia a todas las sesiones, la concepción de políticas municipales expresadas en acuerdos para garantizar la seguridad alimentaria de los habitantes de Medellín, para prevenir y atacar las violencias sexuales, para defender la infancia y la adolescencia, la coordinación y participación en comisiones accidentales para tratar los problemas vitales de la ciudad, hablan de nuestro compromiso con esta administración, con la ciudad en general y con la población más vulnerable en particular.


Con todo, sabemos que apenas estamos comenzando, porque “Medellín tiene un rumbo, y lo tenemos que seguir”. Pero bien sabemos que derrotar la demagogia y vencer con argumentos las promesas de soluciones tan mágicas como ilusas no es trabajo fácil. Sin embargo, y no nos cansaremos de insistir en ello, tarde o temprano la ciudad debe darse cuenta que es apostándole a la honradez y la transparencia que esta administración ha expuesto por donde puede construirse una Medellín a la altura de nuestros sueños. Las próximas elecciones son la prueba en que la ciudadanía demostrará que le interesa ese camino. Y cuando el 28 de octubre Alonso Salazar sea el próximo alcalde de nuestra ciudad, hecho del que estamos convencidos, sabremos que aprendimos la lección más temprano que tarde. No hacerlo puede ser muy costoso.

Luís Bernardo Vélez

Paty Villegas
Eres de lo más representantivo y ejemplar en el campo político de nuestra ciudad.. Gente como tu, es lo que necesita el País y nuestra hermosa tierra.
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