Antes de satanizar … Reflexionar y sobre todo actuar

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“Con mi mamá yo tengo una relación que yo no pensé que fuera así, porque mi mamá me ha dejado mucho a un lado, mi mamá se siente como decepcionada, se siente traicionada, no siente que yo haya hecho algo bueno, pero yo no me siento mal por eso porque yo decidí eso para mi vida y mi mamá tiene que entender que yo soy la dueña de mi vida, que si decidí tener un hijo, se que será muy duro pero lo que menos necesito es que me juzgue”.

Bibiana, 16 años

 

Si hiciéramos un sondeo es casi seguro que las jóvenes madres o embarazadas han escuchado estas frases alguna vez: ¡Una niña criando otra niña! ¡No se ha acabado de criar y ya en esas! ¡Quien la manda a meter las de caminar! Y no sobraría preguntar qué les produjo escucharlas, porque también es casi seguro que más allá de educarlas y concientizarlas, lo que logran  es angustiar y juzgar. Tristemente  es más fácil poner en boca propia y de otros,  elementos de cuestionamiento antes que propiciar una reflexión sobre la sexualidad  de nuestros jóvenes y el diálogo intergeneracional.

 

Aunque se ha ganado conciencia, aun vemos que la sociedad e incluso algunas  campañas de prevención del embarazo adolescente asumen a las jóvenes como el grupo objetivo único y se las convoca a “cuidarse”, desconociendo entre otras cosas, que los hombre jóvenes tienen una gran responsabilidad en la prevención del embarazo a temprana edad, y así  los programas están dirigidos a ellas, las mayores criticas también, lo que no refleja otra cosa que,  las inequidades de género que se expresan en asumir lo reproductivo como un rol propio de las mujeres.

 

El embarazo adolescente  ha estado en la discusiones de las  entidades públicas y privadas, locales, nacionales e internacionales y  cada vez es más claro que  éste no responde a una sola causa, pues no podríamos decir que es exclusivamente una consecuencia de la desinformación, o la falta de educación, de la pobreza,  de la falta de recreación o de los patrones culturales propios del patriarcado,  pues en la complejidad de los seres humanos y del mundo  mismo, es todo lo anterior lo que hace que en muchos países exista un porcentaje importante de niñas y adolescentes madres; un ejemplo concreto de esto es que en Medellín el número de embarazos en mujeres entre 10 y 19 años  en el 2008 fue de  8680  según  lo indica la  Secretaría de Salud.

Por eso, antes de satanizar una situación es pensar que proponemos y qué reflexión hacemos, nos  falta un camino por recorrer frente a la educación sexual para los chicos y chicas, trabajar alrededor de la sexualidad en jóvenes y la prevención del embarazo adolescente, debe  implicar estrategias que apunten a la promoción de la salud y al proyecto de vida de éstos y que no se limite a un proceso coyuntural, ocasional o de corto plazo, pues se requiere continuidad en las acciones y trabajo en equipo entre familia, Estado y sociedad.

 

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Isabel Castro Ocampo
Hoy me sentí muy feliz porque todo lo que hemos logrado con amigos, haces que los jóvenes y los lideres barriales te amemos mucho más.
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