Muchos pensaran que el fenómeno de la esclavitud se remonta a las civilizaciones antiguas, que quedó en el pasado, o que sólo fue en la conquista. Pero la realidad es que en pleno siglo XXI sabemos que se siguen presentado situaciones en las cuales las personas están bajo el dominio de otro, perdiendo la capacidad de disponer libremente de sí mismo, y los más grave aún es que media el engaño y la intimidación para lograr tal fin.
Ese es el caso de miles de colombianos y colombianas que son comercializados como objetos con fines de explotación. Cerca de 50.000 mujeres, niñas y niños colombianos han sido víctimas de la trata de personas hacia el exterior, especialmente mujeres entre 20 y 35 años de clase media y baja; de hecho el DAS afirma que entre 2 y 10 mujeres salen del país diariamente victimas de este delito que según la ONU produce 9.500 millones de dólares anuales y que se ubica en el tercer negocio ilegal mas lucrativo del mundo.
El método más frecuente es el engaño y la intimidación para usar a seres humanos en diferentes modalidades, tales como la prostitución, el matrimonio servil, la esclavitud, el turismo sexual, la mendicidad, el trabajo forzado y reclutamiento forzado depersonas; o mediante ofertas de trabajo en el exterior; todo esto se da, aprovechando la falta de oportunidades de trabajo en el país, los bajos ingresos, el desplazamiento forzado y la expectativas de progreso por fuera del país.
Frente a esta realidad que constituye una dolorosa y creciente realidad cada vez con consecuencias más graves e irreparables para las víctimas; es urgente que visibilicemos y sobre todo denunciemos cualquier indicio de esta modalidad delictiva, que se mantiene en la medida en que existe un mercado, y que atenta contra la dignidad humana y los derechos humanos, más aún, cuando se utiliza en proporciones considerables a niños, niñas y adolescentes.
Por último les invito a que este próximo 23 de agosto nos unamos a la celebración del Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición con una acción de rechazo frente a la trata de personas.