Quién no ha pensado alguna vez en la vida en tener su “casa”, imagino que serán muy pocos los que puedan dar un no por respuesta. Desde cantantes que se la imaginan en el aire, hasta los niños y niñas que juegan a la “casita” representan el sueño de tener una vivienda, dándole el significado de abrigo, resguardo, intimidad y reposo. En otras palabras, tener vivienda es una necesidad humana fundamental al igual que la alimentación y el vestido.
Hoy es innegable que este tema es sensible en la región y el país, más si pensamos en la población de bajos recursos donde se encuentra la mayor problemática de vivienda. Según Camacol Regional Antioquia, sólo Medellín en el 2008 tenía un déficit cuantitativo de 56.423 viviendas, llamando la atención sobre cómo el 60% de la demanda está concentrada en los estratos 1, 2 y 3. Este panorama refleja un problema crónico y creciente para miles de familias colombianas, pero también de un agudo problema social y urbano. Que según los expertos se concentra cada vez más en las ciudades donde existen los cinturones de miseria en sus periferias.
Existen varios obstáculos para la vivienda de los estratos bajos. Uno de ellos es la falta de tierras disponibles para urbanizar y sus altos costos; a esto se suma la dificultad de esta población para acceder a los créditos de financiación y la falta de comprensión por parte de los gobiernos de la urgencia de actuar bajo la mirada de región.
Ingresos, escuelas, vías, participación, lazos comunitarios… nos remiten a asuntos que van más allá de las cifras; por esto es pertinente incluir en la reflexión el concepto de hábitat, entendiendo que la vivienda digna no sólo se traduce en adobes sino en el conjunto de situaciones socioculturales y ambientales que el contexto urbano representa.
Sabemos que existen muchos diagnósticos cuantitativos sobre vivienda, pero habría que preguntarnos por las problemáticas sociales asociadas al tema, ¿qué necesitan las personas en cuanto a vivienda y hábitat se refiere? considero que debemos ofrecer un abanico de posibilidades para la solución de vivienda, pero sobre todo, mantener el reflector en las actuaciones integrales que se logran en la bonita y tan necesaria unión de la vivienda y el hábitat.
Luis Bernardo Vélez Montoya
Concejal de Medellín
Fuente: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-3581467