Hace unos años cuando pensamos en una clínica para las mujeres, la concebimos como un espacio afectuoso donde las mujeres pudieran proteger y entender su salud. Hoy muchos y muchas de nosotros vemos cómo la desinformación pretende atacar un proyecto que nos ayudará a salvar la vida de muchas mujeres; y acudo a la vida real para que entiendan mis palabras:
Maria* sensibilizada por las acciones de promoción de la salud que hay en la ciudad, se realiza el auto examen con cierta frecuencia; un día se encuentra una bolita y a partir de ese momento comienza un largo recorrido de 18 meses por los centros de salud buscando una solución al dolor que siente y a la “bolita” que cada día le crece, los médicos nunca le explican bien qué es lo que le está pasando a su cuerpo. Ella se encontraba ante un problema que no lograba entender, dimensionar, ni encontraba con quién hablar. Finalmente acude a un medio de comunicación para presionar a su prestadora de salud y es así como gracias a la publicación de este artículo logra instaurar una tutela donde fallan a su favor para que se le practique todos los exámenes y procedimientos necesarios. Cuando es vista y evaluada por un ginecólogo – oncólogo la masa en el seno ha crecido al punto de desfigurar su cuerpo y la solución: una mastectomía, procedimiento que tuvo que indagar porque nadie le había contado que esto significaba que perdería su seno, asunto sin valor cuando se entera después de perderlo de que tenía un cáncer tan avanzado que sus posibilidades de cura, eran mínimas.
Como María existen cientos de casos en la ciudad, y eso es lo que precisamente la Clínica de la Mujer pretende evitar a través de una mirada y un accionar integral que permita atender desde un enfoque de derechos y de género las necesidades de las mujeres en materia de salud y especialmente su salud mental, sexual y reproductiva.
Pensemos que si María hubiese asistido a una institución que fuera sensible a los problemas de salud de las mujeres, donde hubieran actuado con oportunidad su suerte sería otra, porque lamentablemente no tuvo problemas de acceso pero si de humanidad. Ahora las EPS no niegan los servicios, sino que los dilatan, no informan, no humanizan y esto sin duda va en contra de las mujeres, sin contar con los costos sociales que implica un accionar de este tipo.
Partiendo de lo que les cuento, es casi impensable atacar la creación de la Clínica de las Mujeres con el argumento de ser una “Clínica para abortos” y/o “Clínica de la muerte” cuando se aclara que la interrupción voluntaria del embarazo es un servicio que se debe prestar en todas las instituciones de salud públicas y privadas, en los casos autorizados por la Corte Constitucional en su sentencia C- 355 de 2006. Acá la apuesta es por el trato humanizado y por tener en cuenta las particularidades y cuidados que biológica y psicológicamente necesitan las mujeres.
¡No permitamos que por desinformación se desdibuje el objetivo de esta iniciativa donde muchos y muchas hemos puesto el corazón!
*caso real y nombre cambiado
LUIS BERNARDO VÉLEZ M.