Colombia en la incertidumbre

Calificanos [Votos: 1]


De acuerdo con la última encuesta sobre la coyuntura política nacional, realizada por la firma Invamer Gallup en los primeros días de noviembre, el 46% de los colombianos cree que la situación general del país está empeorando y solo un 36% considera que las cosas mejoran. La verdad es que la tranquilidad y confianza que el Gobierno Nacional había venido impregnando en la sociedad colombiana comienza a verse impactada en forma negativa, ya que la incertidumbre sobre la naturaleza del futuro de nuestra sociedad, con cuatro años más de gobierno uribista, comienza a alojarse fuertemente en la gente.
 
Tres fenómenos experimentan principalmente el panorama político, económico y social colombiano que permiten afirmar que el futuro del país se encuentra en la incertidumbre: Las difíciles relaciones internacionales con nuestros vecinos, la crisis institucional y la crisis urbana de la seguridad y la convivencia.
 
Las Relaciones Internacionales
 
Más allá de que las diferencias entre el gobierno colombiano y el venezolano se traduzcan en un enfrentamiento bélico, lo que numerosos analistas han encontrado poco probable, las consecuencias negativas del recrudecimiento y escalada de este conflicto, que involucra ya numerosos Estados del hemisferio, se concentran en el deterioro de sectores económicos exportadores con una presencia muy significativa en algunas regiones colombianas y en las problemáticas derivadas que afectan los procesos de integración económica de otros países con el nuestro.
 
Cualquiera sea el culpable de esta situación conflictiva, pregunta insulsa que parece atraer la atención de los medios de comunicación y en general de la opinión pública, su resolución parece exigir el relevo de gobierno en ambos países y la presencia de líderes frescos y más confiables para el entendimiento binacional.
 
Igualmente, hay que recordar que la escalada generalizada que experimenta este conflicto, sin resolución a la vista, conlleva al empobrecimiento de las familias colombianas principalmente, que ven impotentes desaparecer los puestos de trabajo de donde provenían sus ingresos y estabilidad económica.
 
La crisis institucional
 
Por otro lado, el país acaba de atravesar un nuevo escándalo en donde el gobierno central es señalado por distribuir en forma amañada recursos públicos a sectores terratenientes, algunos incluso ilegales, presentes en el campo colombiano. Igualmente, el Presidente de la República y la Corte Suprema de Justicia, han protagonizado un nuevo enfrentamiento alrededor de la elección del nuevo Fiscal General de la Nación,   el cual evidencia el deterioro de las relaciones y los procesos de colaboración armónica entre las ramas del poder público colombiano.
 
Como si esto fuera poco, un amplio velo de desconfianza e ilegitimidad se cierne sobre el Congreso de la República, cuyos integrantes no dejan de encabezar semanalmente las noticias de los altos tribunales de justicia del país, haciendo imperativo una reforma del legislativo en donde se espera ingresen nuevos sectores políticos en las próximas elecciones.
 
La crisis institucional que estos fenómenos representan tiene su origen precisamente en los traumatismos generados por el primer proceso de reelección presidencial, en un régimen político presidencialista, en donde no se hicieron las reformas pertinentes que acomodaran esta desafortunada figura con el sistema de contrapesos aceptado en toda sociedad democrática liberal. Así mismo, en el fortalecimiento de la crisis ha sido importante el duro golpe a la legitimidad que ha significado para el ejecutivo y el legislativo, el proceder de la justicia respecto a la llamada parapolítica y yidispolítica, al igual que otros episodios recientes que han terminado evidenciando verdades ocultas sobre la naturaleza de la democracia colombiana.
 
Crisis urbana de la seguridad y la convivencia
 
Finalmente, en los casi ocho años de implementación y aplicación de la seguridad democrática en Colombia, se ha podido constatar que no será posible una derrota definitiva sobre las agrupaciones guerrilleras, más aún, durante la vivencia de esta política, han surgido bandas criminales en la totalidad de territorio nacional, las cuales representan hoy una amenaza superior para la vida y la integridad personal de las y los colombianos, sin que se sospeche que ellas sean contenidas de manera significativa por los esquemas estratégicos y tácticos, policivos y militares, de la llamada política de seguridad democrática. 
 
En ciudades como Medellín, donde la política de Seguridad Democrática ha implementado con fuerza la mano dura (Operación Orión) y el corazón grande (Proceso de Paz con el Bloque Cacique Nutibara), se experimentan dinámicas de violencia urbana que arrojan crecimientos escandalosos del número de homicidios anual, generadas por bandas criminales de operación nacional que disputan sobre el territorio de la urbe por el control del narcotráfico, las plazas de vicio y los grupos primarios del conflicto armado como bandas y combos, que sustentan estas actividades.
Conclusión
 
El Programa Radial Pasa La Vos ve con preocupación que así las cosas, mientras el Presidente de la República no afirma con contundencia su voluntad de continuar en el poder, los problemas colombianos se agravan significativamente y dejan en incertidumbre el futuro inmediato de la sociedad colombiana, en esta importantes problemáticas que hoy impactan decisivamente nuestra sociedad.
 
Resulta imperativo entonces que los ciudadanos busquen un cambio significativo en los protagonistas del ejercicio del poder político tanto en congreso como en presidencia, el debate está abierto. 
 

No ha Generado Ningun Comentario, Animate!

Tipo:
INVITADO

Nombre:
Correo Electrónico*:
Comentario

Código: *Ingrese las letras de la imagen superior

Néstor Daniel Sánchez Londoño
Luis Bernardo: no te conozco mucho, pero espero que sigas preocupándote por los pobres de mi ciudad, ojala pudieses ayudar más.
Bookmark and Share